Mostrando entradas con la etiqueta independentismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta independentismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de octubre de 2013

CaixaBank "La Caixa" ordena a las sucursales controlar las salidas de depósitos motivadas por el independentismo catalán

La entidad presidida por Isidre Fainé ha dado orden a las sucursales de que controlen e informen sobre cualquier salida de depósitos motivada por el independentismo catalán.
Aunque todavía en una escala prácticamente insignificante, la Caixa ya ha detectado bastantes casos de clientes que afirman que retiran sus fondos por el secesionismo catalanista. Y en más de una oficina se han registrado incidencias con individuos que han vertido acusaciones airadas e, incluso, insultos a los trabajadores de la entidad.  
En la Caixa son muy conscientes de que existe el riesgo de una campaña de boicot al estilo del que se orquestó con el cava y que más de dos tercios de su negocio residen fuera de Cataluña.
Llegado el caso de que se proclamase un Estado catalán independiente, los expertos apuntan que una fuga de depósitos masiva convertiría a la entidad en insolvente.    
Por eso, Fainé se muestra prudente con las aventuras nacionalistas de Mas, espera que el tono se rebaje después de las elecciones catalanas y, tal y como ha avanzado Vozpópuli, hasta ha servido de correo entre Mas y Rajoy para templar los ánimos e invitarlos al diálogo.  
En cualquier caso, la caja ha iniciado una estrategia para destacar su españolidad y está firmando acuerdos de financiación y colaboraciones que subrayen esta condición, hecho que confirman fuentes empresariales.
Según fuentes del mercado, la estrategia de españolización se culminaría con la absorción de alguna entidad española como Popular, lo que permitiría mantener una marca hispana. 

domingo, 28 de octubre de 2012

,

El silencio de Fainé daña a La Caixa y Caixabank

Miles de trabajadores de La Caixa y Caixabank viven en el temor y la inquietud por las serias consecuencias que para su presente y futuro profesional y laboral puede tener en Cataluña y el resto de España la temeraria cabalgada de Artur Mas -ayer decía que “España ahoga a Cataluña”- hacia la independencia, lo que está causando estragos en la imagen y la estabilidad de España y su Autonomía. Un desafío que amenaza sumergir la vida catalana en una dolorosa fractura social, que abrirá una imparable guerra comercial entre los bancos y grandes empresas de Cataluña con sus competidores (que querrán ocupar su sitio), consumidores y clientes del resto de España, y con los ciudadanos catalanes españolistas y los que desde la izquierda apuestan por la solidaridad con todas las regiones españolas.
No en vano en el origen del independentismo de Mas aparece, como la palanca de mayor éxito entre sus seguidores, el habitual victimismo y falso agravio fiscal de Cataluña frente al Gobierno de España, así como el discurso, no menos impostado, de que un Estado catalán será más próspero y muy bien recibido en la Unión Europea. La realidad y la verdad son bien distintas: Cataluña es la gran beneficiada de su relación económica global con el resto de España; la creación de un Estado independiente hundiría Cataluña en una crisis sin precedentes; y la Unión Europea no aceptará el ingreso de Cataluña como nuevo Estado, ni España lo consentirá.
La cuestión económica es, pues, crucial y en ella desempeñan un papel determinante La Caixa y Caixabank, entidades importantes en torno a las cuales giran una gran parte de la vida económica y comercial de Cataluña, así como de la vida política y sus medios públicos y privados de comunicación. Sin perder de vista su relación con las élites de la burguesía catalana que constituyen el núcleo duro del poder de CiU. Los que ahora se encuentran entre entusiasmados y perplejos y un tanto desbordados por el mesiánico discurso independentista de Artur Mas (al que se ha subido alegremente Durán Lleida). Un discurso que tarde y mal algunos -pero no todos- pretenden apaciguar con friegas y paños calientes, o con clamorosos silencios como los del líder indiscutible del sector económico catalán: el presidente de La Caixa y Caixabank, Isidre Fainé.
Silencio compartido por todos sus Consejos de Administración (donde los políticos y sindicatos catalanes tienen su influencia) y de las empresas participadas. Los que hoy permanecen callados frente al desafío independentista ante el que tienen la obligación de clarificar su posición. Y si no lo hacen puede que, en ese caso, sean sus miles de empleados y clientes y ahorradores los que exijan esa obligada claridad, porque todos están en zona de gran riesgo. Y porque además existe el temor justificado de que su trabajo, sus ahorros y su consumo puedan ser utilizados (cosa que puede estar ocurriendo) para financiar el vigente proceso de la independencia de Cataluña y su inmediata campaña electoral.
Entre otras cosas porque Artur Mas amenaza con una ruptura de la legalidad y del marco constitucional, lo que abriría en Cataluña un espacio de inseguridad jurídica sin la que una entidad empresarial o financiera no puede desarrollar su actividad (ni en la UE ni en España), un desafío a la legalidad que ya está desestabilizando todo el ámbito económico catalán. Y ello a pesar de la “sordina”, política, económica y mediática que ahora se pretende imponer desde Cataluña, pidiendo calma y sosiego, para dar pie a las ya tardías e inútiles conversaciones y apaciguamientos de salón, que no van a frenar a Mas, que está en un camino sin retorno.
Maniobras en la oscuridad que esconden una malvada estrategia para ayudar a Mas, aparcando la confrontación económica, con el fin de que alcance las elecciones del 25 de noviembre sin que el pueblo catalán perciba el riesgo del caos económico -añadido a los problemas de la crisis actual – que se les viene encima. Y para que Mas convierta estas elecciones regionales en un plebiscito sobre la independencia de Cataluña, dotándose de una autoridad política y moral con la que el dirigente de CiU habrá logrado dar un paso irreversible y mas poder no solo frente al Gobierno y las instituciones de España sino también frente a los poderes fácticos catalanes, que lo han jaleado y consentido, que no saben como terminará todo esto, pero que a partir del 25-N -si CIU logra un gran triunfo electoral- perderán influencia y no podrán controlar a su visionario capitán.
Por todo esto la clarificación económica, empresarial y bancaria catalana es esencial y debe hacerse ahora, antes de las elecciones. Los blandos discursos del Rey, sobre “la quimera”; o de Rajoy, sobre “las disyuntiva imposible” o el camino hacia “la nada” y el lamentable espectáculo de la crisis interna del PSOE y su referéndum “legal” y federal no sirven para nada frente a quien, como Mas, les lleva ventaja, aprovecha la debilidad económica, política e institucional de España y presenta un proyecto nacional idílico y sentimental como bálsamo que curará las heridas de la crisis que sufren los catalanes en gran parte por culpa de los gobiernos y no por la culpa de España. Pero Mas es un mentiroso compulsivo e imita a los nacionalistas de la Padania italiana que gritan “¡Roma ladrona!”, algo similar a lo que se jaleaba en la Diada: “España nos roba”, o lo mas reciente de “España nos ahoga”, para movilizar las bases de CiU y del independentismo catalán.
Lo sorprendente de todo esto, que viene aderezado de lamentables episodios políticos como las amenazas y chantaje de Mas a Rajoy en el despacho del presidente del Gobierno de España (quien se quedó pasmado), o de las demenciales denuncias contra España en la UE, advirtiendo de invasiones militares y vuelos amenazantes (sic), o las arengas de Puig a los Mossos de Escuadra, etc. Lo sorprendente de todo esto es que no solo que esté ocurriendo sino el Gobierno de Rajoy no explique con abundantes datos cuales son los verdaderos resultados de la balanza global de la relación económica global de Cataluña con el resto de España y con el Estado.
Datos globales sobre la “balanza fiscal” catalana, que se debe corregir con la inclusión cualitativa de todos los recursos fiscales recaudados por las entidades catalanas en el resto del territorio español, empezando por el IVA, y a lo que se debería de añadir: la “balanza comercial”, la balanza turística”, la de los servicios, ayudas estatales de Seguridad Social, y el coste de funcionarios, servicios, y activos del Estado en Cataluña, etcétera. Unas cuentas que dejarían asombrados a los catalanes y desmontaría el falso victimismo de Artur Mas.
Cuentas que bien conocen los banqueros y grandes empresarios de Cataluña, porque ellos son testigos de cargo y beneficiarios directos de esa situación, como bien saben La Caixa y Caixabank (y Banca Cívica, recién incorporada). Como también lo saben el Banco Sabadell (CAM), y todas las grandes empresas energéticas, del sector de alimentación, autovias, publicidad, textil, automóvil, servicios, etcétera, que tienen en toda España un sabroso mercado donde recaudan gran parte de sus ingresos y en el que -en contra de lo que dice y piensa Artur Mas- pueden ser sustituidos con facilidad. Máxime si el argumento es patriótico, como el que exhibe CiU, y el discurso simplón y efectista: “los impuestos catalanes para Cataluña”. Lo que obligaría a la respuesta de “el consumo, el gasto, impuestos y el ahorro español es para España y para las empresas y entidades bancarias españolas”.
Estamos llegando a la hora de la verdad y no es tiempo para los silencios calculados o cómplices sino para el compromiso y para la claridad. España, nuestra presencia en el euro y nuestra salida de la crisis están en juego. Y Fainé, como líder del sector financiero y empresarial catalán no se puede callar, ni disimular. ¿De verdad piensa el presidente de La Caixa y Caixabank que España está “ahogando Cataluña” como dijo ayer el líder del CiU? Ha dicho Fainé, sin decir nada, que “sin puentes entre Madrid y Barcelona estaríamos apañados”. Y ¿no ve quien está dinamitando esos puentes, ni sabe quien financia esa operación? Estamos en la cuenta atrás y ya no hay tiempo para templar las gaitas sino para clarificar la situación de cada uno y la general.

martes, 23 de octubre de 2012

La Caixa da orden a las sucursales de controlar las salidas de depósitos motivadas por el independentismo catalán

La entidad presidida por Isidre Fainé ha dado orden a las sucursales de que controlen e informen sobre cualquier salida de depósitos motivada por el independentismo catalán.
Aunque todavía en una escala prácticamente insignificante, la Caixa ya ha detectado bastantes casos de clientes que afirman que retiran sus fondos por el secesionismo catalanista. Y en más de una oficina se han registrado incidencias con individuos que han vertido acusaciones airadas e, incluso, insultos a los trabajadores de la entidad.
En la Caixa son muy conscientes de que existe el riesgo de una campaña de boicot al estilo del que se orquestó con el cava y que más de dos tercios de su negocio residen fuera de Cataluña.
Llegado el caso de que se proclamase un Estado catalán independiente, los expertos apuntan que una fuga de depósitos masiva convertiría a la entidad en insolvente.
Por eso, Fainé se muestra prudente con las aventuras nacionalistas de Mas, espera que el tono se rebaje después de las elecciones catalanas y, tal y como ha avanzado Vozpópuli, hasta ha servido de correo entre Mas y Rajoy para templar los ánimos e invitarlos al diálogo.
En cualquier caso, la caja ha iniciado una estrategia para destacar su españolidad y está firmando acuerdos de financiación y colaboraciones que subrayen esta condición, hecho que confirman fuentes empresariales.
Según fuentes del mercado y como adelantó este medio, la estrategia de españolización se culminaría con la absorción de alguna entidad española como Popular y Banesto, lo que permitiría mantener una marca hispana.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La Caixa, obligada a españolizarse tras el reto independentista de Artur Mas

Leyendo, leyendo me encuentro con un artículo un poco extenso pero que habla sobre la situación de nuestra empresa en el separatismo, que digo separatismo, independentismo catalán, una vez te lanzas su lectura se hace interesante, reproduzco algunos párrafos, y al final para quien tenga interés le dejo el enlace a la fuente de la información.

A pesar de haber vadeado todo tipo de situaciones a lo largo de sus 168 años de historia, nunca como ahora las cosas se habían puesto tan difíciles, tan endemoniadamente complicadas para la Caixa d’Estalvis i Pensions de Barcelona, popularmente conocida por “la Caixa”, como en estos momentos. A las dificultades de una crisis como no recuerdan otra los viejos del lugar, que ha obligado a la institución a convertirse en banco, ir con la lengua fuera para cumplir ratios de solvencia por culpa del estrechamiento de márgenes, afrontar un sin número de problemas con las participadas (dividendo de Telefónica, caso Repsol), abordar el cierre del 20% de la red de oficinas (de un total de 6.590), el portaviones (34.800 empleados) que pilota Isidro Fainé, 70, se enfrenta ahora a un desafío nuevo que no estaba marcado en las cartas de navegación: el reto independentista planteado en Cataluña por el Gobierno de Artur Mas.
 --/-- Los riesgos para La Caixa, como para tantas empresas catalanas, de una eventual declaración unilateral de independencia son muchos. “Esta es una empresa española”, asegura una fuente de la institución que pide el anonimato, “que tiene su negocio más fuera que dentro de Cataluña. De hecho, dos tercios de la actividad, el negocio y los clientes de la Caixa están fuera de Cataluña –como les ocurre a Planeta, a Freixenet y a tantas otras-, y en el resto de España, porque en el extranjero solo tenemos participaciones financieras. De manera que La Caixa es una empresa española con sede en Barcelona que aspira a estar en todo el mundo, y ahora un banco español en el más amplio sentido de la palabra, porque para eso hemos trabajado siempre”. --/--
 --/-- El proceso de españolización de La Caixa se materializará con la eventual absorción de un banco, “un banco de los de siempre, con un buen nivel de margen para compensar la dependencia que tiene la cuenta de resultados de Caixa de las plusvalías de sus participadas”, señalan fuentes del mercado. El Popular está sobre la mesa. A Ángel Ron, 50, le gusta la idea; a Nin seguramente menos. Sabido es que la mayor dificultad de una fusión bancaria suele consistir en dar salida a las aspiraciones de poder de cuatro personas, dos presidentes y dos consejeros delegados. En este caso las dificultades serían solo tres. Fainé seguiría siendo capo di tutti capi, con Ron al frente del negocio bancario. ¿Qué hacer con Nin? La presidencia de Repsol, un puesto ahora muy disputado por toda suerte de aventureros, no es una opción descartable. “Algo haremos, seguro”, sostienen en el entorno de Caixa, “pero no antes de ver cómo queda el mapa bancario después de la revolución en curso, porque cuando el sector se estabilice va a haber oferta de sobra para elegir. Pero si se trata de españolizar la marca, la opción parece clara: Popular o Banesto”.--/--