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domingo, 12 de enero de 2014

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Ley de Fundaciones y Cajas de Ahorro, La Italianización de las Cajas


La regulación española sigue los pasos de la Ley Amato - Las fundaciones aún influyen en algunos bancos de Italia, aunque se intentó forzar que perdieran su control

A tres días de acabar el año, el Gobierno publicó en el BOE la Ley de Fundaciones y Cajas de Ahorro, que da la puntilla al sector del ahorro español, nacido como tal en 1834. De las 45 que había antes de la crisis, sobreviven como cajas 21, pero la inmensa mayoría están obligadas a transformarse en fundaciones, a pesar de que solo siete tienen participaciones de control sobre los bancos que gestionan su antiguo negocio financiero. La nueva ley, inspirada en el modelo italiano, incentiva que reduzcan su peso en el capital

La Ley de Fundaciones Bancarias y Cajas de Ahorros, que acaba de entrar en vigor y que obligará a las cajas de cierto tamaño (todas menos dos) a convertirse antes de que termine este año en una nueva figura denominada fundación bancaria, supone el definitivo empuje legislativo para la italianización del sector de las cajas de ahorros españolas, que hasta la actual crisis económica representó algo más del 50% del negocio financiero nacional.

La nueva norma -e incluso en determinados aspectos algunas de las anteriores que se dictaron en plena crisis financiera- sigue el modelo de transformación de sus cajas de ahorros que Italia puso en marcha en 1990 con la llamada Ley Amato-Carli y algunas directivas y decretos posteriores.

Hasta 2010 España contaba con 45 cajas de ahorros en un país que llegó a tener 80 en el pasado. En tres años, las 45 cajas españolas se han reducido a 21. Las 24 restantes no han podido sobrevivir a la crisis y han desaparecido. Son las 21 supervivientes las que -con la excepción de dos minúsculas, que seguirán siendo cajas- deberán reconvertirse antes de fin de año en fundaciones bancarias.

De estas 21 cajas que han logrado perdurar tras el terremoto financiero, solo 7 lideran y mantienen la mayoría de control en sus respectivos negocios financieros. Se trata de la catalana La Caixa, que es hegemónica en CaixaBank; la vizcaína BBK en Kutxa Bank; la aragonesa Ibercaja en Ibercaja Banco, la malagueña Unicaja en Unicaja Banco y la asturiana Cajastur en Liberbank, junto con las pequeñas cajas Caixa Ontiyent (Comunidad Valenciana) y Caixa Pollença (Baleares). Caja Murcia perdió el año pasado la condición de mayor accionista del banco BMN en beneficio del fondo estatal FROB.

La Ley Amato, que entró en vigor el 30 de julio de 1990, supuso -al igual que pretende la actual norma española- que las cajas italianas escindieran su actividad en dos entidades diferentes: el negocio financiero de las cajas se traspasó a una sociedad anónima bancaria y las funciones sociales de las cajas se reorganizaron con el carácter de fundación.

La justificación -al igual que ahora en España- fue que las cajas, al no tener accionistas ni disponer de una configuración como sociedad mercantil, estaban imposibilitadas, dado que carecían de accionistas, para recapitalizarse mediante ampliaciones de capital para hacer frente a periodos de dificultad financiera y tensiones de solvencia.

El traspaso del negocio financiero a un banco (a una sociedad anónima filial o participada) debía permitir, a juicio del legislador, la captación de capitales en caso de crisis, las fusiones y otras operaciones corporativas y dificultar la politización de la gestión financiera. Al igual que ahora en España, toda esta transformación radical de un modelo vigente desde hacía varios siglos se planteó como una opción voluntaria pero acabó siendo un imperativo legal.

El 18 de noviembre de 1994 se dio un paso más en Italia con la llamada Ley número 474 y la también conocida como Directiva Dini, que forzó a las nuevas fundaciones a reducir su participación en los bancos. La justificación fue propiciar una diversificación del patrimonio de las cajas y hacerlas menos dependientes de sus negocios bancarios. El tercer paso se dio con el Decreto-ley Ciampi (1998) y con otro decreto legislativo de 1999 con los que se prohibió que las fundaciones tuviesen posiciones mayoritarias en los bancos a los que habían transferido sus negocios financieros.

En España, la actual ley incorpora incentivos y elementos disuasorios con el fin de que las cajas reduzcan de forma progresiva su actual peso accionarial en sus bancos, al imponerles mayores exigencias regulatorias si una caja o varias que estén aliadas superan el 30% de participación y aún más rigurosas si rebasan el 50%. Al final, el legislador español renunció a su voluntad inicial de abocar de forma más determinante a las cajas a disminuir su peso accionarial en sus filiales bancarias.

En el anteproyecto de la ley se prohibía a las cajas que pudieran acudir a las ampliaciones de capital futuras de sus bancos para mantener o aumentar su cuota accionarial. Ahora sí se les permitirá este tipo de operaciones, aunque en los consejos y en las juntas generales de sus bancos las acciones que adquieran las cajas partícipes mediante futuras suscripciones de ampliaciones de capital (no así las que dispongan a resultas de la fundación del banco) carecerán de derecho de voto en el tramo en el que con ellas las cajas rebasen el 49,99% de las acciones totales de la entidad bancaria.

En Italia, aunque hubo voluntad expresa de que las cajas no tuvieran participaciones mayoritarias y de control en los bancos, la experiencia indica que, aun con porcentajes bajos, siguen dominando algunos grupos bancarios relevantes. El ejemplo que siempre se cita es el de Unicredit, la principal entidad italiana, y en la que las antiguas cajas del país, con el 11%, aún mantienen el control.

Las cajas de ahorros españolas surgieron a partir de 1834, pero sobre la experiencia de los montes de piedad, cuyo origen se remonta al siglo XVIII. Las cajas ya eran fundaciones antes de la actual ley. Según la definición de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), las cajas de ahorros son "entidades financieras sin ánimo de lucro" constituidas como "fundaciones de naturaleza privada" y "con finalidad social".
Javier Cuartas

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miércoles, 1 de enero de 2014

La catastrófica quiebra de las Cajas de Ahorros: regalos políticos a los nuevos Bancos



De todos es conocido como ha cambiado el panorama del sistema financiero español, que se ha entregado y en ocasiones regalado a poderosos Lobbys económicos, regionales o no en los tiempos recientes, con la financiación del BCE a través del FROB. Las Cajas eran un singular sistema utilísimo, para la financiación de empresas medianas, pymes y ciudadanos con capacidad exigua de crédito. Todo se fue a paseo a partir de la LOFCA Ley Orgánica 8/1980, de 22 de septiembre, de financiación de las Comunidades Autónomas (Vigente hasta el 30 de Diciembre de 2013) en que hubo barra libre para los políticos, sindicalistas, enchufados y demás malhechores en el uso de los fondos de las cajas, muchos de ellos para beneficio personal, otros político de influencias o de información privilegiada.

Según Antón Costas Comesaña catedrático de Política Económica en la Universidad de Barcelona en enero de 2011 escribía en el País: Tengo en el cuerpo la incómoda sensación de que estamos a punto de cometer el mayor desmán financiero de nuestra historia: la entrega de la mitad, ¡la mitad!, del sistema financiero español, a precios de saldo y desguace, a bancos, inversores privados y "fondos buitres". Naturalmente no se equivocaba lo hemos cometido. Continuaba diciendo: Quizá este malestar es debido a un arrebato de patriotismo. En cualquier caso, las consecuencias serían muy importantes. Primero, una concentración desmedida y una disminución significativa de la competencia bancaria, cuyos perjudicados serán familias, profesionales y pequeñas y medianas empresas. 


Segundo, la aparición de riesgo de exclusión financiera para personas con baja cultura financiera, que tenían en la proximidad de las oficinas de las cajas un servicio público que los bancos no prestarán. Tercero, la pérdida de la Obra Social de las cajas, que actúa como un segundo Estado de bienestar, al atender a situaciones sociales adonde no llegaban las políticas públicas. Y, cuarto, la pérdida de un instrumento de dinamización cultural, especialmente en zonas pobres o alejadas. El valor económico que se ha perdido, para la sociedad en su conjunto sería(y es) inmenso. Muchísimo mayor que el valor patrimonial o contable, que es lo que entonces estaba en juego. Su mercado geográfico natural era el local y provincial. Y su función natural el crédito a las familias y pymes. Fue una historia de éxito.


Son muchos, los que han colaborado al desastre: legisladores, autoridades, reguladores, supervisores y las propias cajas. Legisladores, autoridades económicas y monetarias han puesto un empeño digno de otras causas en liberalizar las cajas para romper sus fronteras geográficas naturales y dejar que hicieran todo lo que hacían los bancos. No midieron los riesgos..Los directivos aprovecharon esa liberalización para una expansión irresponsable y para concentrar las inversiones en inmuebles y suelo. Como los depósitos de los impositores no daban para financiar la expansión crediticia, se endeudaron hasta las cejas en los mercados europeos de capital a corto plazo, mientras prestaban a largo. Riesgo inmobiliario y alto endeudamiento han sido un cóctel explosivo. Lo más sorprendente fue ver cómo el supervisor, el Banco de España (Mafo), dejó crecer ese riesgo y endeudamiento. Su labor de vigilancia y supervisión fue catastrófica. La situación cuestionaba su labor, al menos hasta 2007. 


Al buscar una solución en los matrimonios endogámicos empeoraron la situación. La unión de dos contagiados no da lugar a uno sano. Finalmente, el Gobierno Zapatero estuvo creyéndose durante demasiado tiempo su propia mentira: que teníamos el mejor sistema bancario del mundo mundial. ¿Cuánto habría costaría la intervención en ese momento? La vicepresidenta Elena Salgado había estimado que unos 20.000 millones adicionales, incluyendo bancos. En total, un 3% del PIB. En todo caso, ese coste no era nada comparado con el valor económico que se ha perdido con la desaparición de las cajas.La reestructuración del sistema financiero español ha requerido ya cerca de 220.000 millones de euros(No los 20 mil de la Salgado), que ha tenido que proporcionar el Estado a las entidades en crisis para evitar su quiebra. 


La Comisión Europea estima que, de esa cantidad, unos 40.000 millones son prácticamente irrecuperables, lo que equivale a 850 euros por habitante. Pero todavía está por ver que el resto del dinero empleado vuelva algún día al erario público, según fuentes del sector. El principal perceptor de inyecciones directas de capital es Bankia, con 22.500 millones de euros en números redondos, la mayor parte de ellos procedentes del rescate europeo. De esa cantidad, la Comisión da por perdidos más de 18.000 millones. Catalunya Banc tampoco podrá de devolver nunca 11.000 de los 12.000 millones que ha recibido, según los cálculos de Bruselas. El resto del quebranto hasta los 40.000 millones tiene su origen en NovaCaixaGalicia, el Banco de Valencia y Unnim.


¿Quiénes se benefician?: 1º Los catalanes; CaixaBank que se ha quedado, con la Caixa, Caixa Girona, Cajasol, Caja Guadalajara, Burgos, Canarias y Navarra, además de Banca Civica y Banco de Valencia y no consigue Bankia porque Esperanza Aguirre se opuso ferozmente. En diciembre 2011, el Banco de Sabadell se hace con la CAM con el dinero de todos los españoles. El esquema de protección de activos (EPA) fue absolutamente escandaloso: 17.500 millones ampliables a 20.000. En 1980 las entidades financieras catalanas representaban el 16% del sistema, hoy suponen el 33% y todo sin poner un duro, financiado con la miseria y la pobreza de los españoles, catalanes o no. Veamos lo que ha costado a los españoles. Dinero aportado por el robo legal del FROB, 25.000 millones totalmente irrecuperables -6.000 el Sabadell y 6.000 Caixa Bank y 9.000 Caixa Cataluña- a los que se suman 25.000 de las EPA. Total 50.000 millones. Y a pesar de ese río de nuestro dinero, su situación bordea la insolvencia, Caixa Cataluña ha sido nacionalizada y CaixaBank no lo ha sido porque Rajoy lo ha permitido, según Roberto Centeno.


2º Bankia BFA con Caja Madrid, Bancaja, Caixa Laietana, Cajas de Avila, Segovia, Rioja e Insular de Canarias.10.444 millones de pérdidas de BFA y -4148 de Bankia. 3º Unicaja con Unicaja y Caja Jaen.4º CEISS con Caja Duero y Caja España.5º Catalunya Banc con Caixa Cataluña, Tarragona y Manresa, con -6674 millones 6º Novagalicia Banco con Caixa Galicia y Caixa Nova, con -3091 millones que iba para la Caixa pero se ha opuesto Nuñez Feijoo. 7º Kutxa Banc con BBK, Caja Sur, Kutxa y Caja Vital. 8º Banco Mare Nostrum con Caja Murcia, Penedes, Granada y Sa Nostra.con -569 millones. 9º Caja 3 con CAI Caja Circulo y Badajoz.con -370 millones. 10º Liberbank con Cajaastur+CCM y Caja Extremadura con -1115 millones. 11º Iberbank que se ha quedado solo.

Bernardo Rabassa
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jueves, 6 de diciembre de 2012

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Las cajas de ahorros rehúyen una reforma al estilo italiano

No estamos recapitalizando las cajas de ahorros. Estamos desmontando el sector. Las cajas de ahorros pasarán en breve a mejor vida. Será un recuerdo en la memoria de algunos y un capítulo en los libros especializados". Así se expresaba el viernes pasado el presidente de una de las antiguas cajas de ahorros. Ese día, Economía emitió una nota en la que apuntaba algunos cambios que sufrirán estas entidades. El primero era que todas se convertirán en fundaciones. Las sanas serán fundaciones bancarias, y el resto, las que hayan recibido ayudas, se transformarán en fundaciones ordinarias.
Las cajas sanas -La Caixa, las tres cajas vascas integradas en Kutxabank, Unicaja e Ibercaja- aseguran que convertirse "en fundación es el mal menor. Lo peor es perder el control de los bancos que hemos creado", señala otro presidente de una de estas entidades.
Este sector, que hasta hace dos años representaba el 50% del sistema financiero español, debe reducir la participación que tiene en sus bancos "a niveles no mayoritarios", según una de las condiciones de Bruselas para aprobar las ayudas públicas para la banca con déficit de capital y reconocen las cajas en un comunicado.
Pero piden que esta imposición -aún en negociaciones- no siga "la experiencia del modelo italiano" que forzó la venta de gran parte de las participaciones de las cajas en sus bancos. Esta medida "abocaría a pérdidas patrimoniales". Y es que los pasos dados en la reforma del sistema financiero español, sobre todo en lo correspondiente a la transformación de las cajas de ahorros, parece sacado de un manual italiano. Eso sí, con 22 años de diferencia.
Las cajas italianas, muy similares a las españolas, sufrieron su primer cambio con la Ley Amato en 1990. Esta norma ofrecía la posibilidad de separar la actividad bancaria, a través de un banco, de la actividad benéfico-social, ejercida por una fundación. Tres años después esta alternativa se convirtió en obligatoria. Además, se incentivaron las fusiones entre los bancos filiales de las cajas con beneficios fiscales.
En los primeros pasos de esta reforma las fundaciones podían vender las acciones a terceros, pero debían retener más del 50% del capital de sus bancos. El problema es que los potenciales inversores no se fiaban de los gestores de estas entidades influenciados aún por los políticos locales. La medida, de esta forma, no tuvo repercusiones y por lo tanto, no resolvió el problema que se quería eliminar, la influencia política en las cajas y la capitalización de sus bancos.
Ante este fracaso, en 1994 se publicó la Directiva Dini (Lamberto Dini era entonces el ministro de Economía), por la que se obligó a las fundaciones a vender parte de sus participaciones en el banco en el plazo de cinco años. Además, se limitaron las normas de gestión de la obra social, según recogen en un artículo de Cuadernos de Información Económica Gaspar Ariño, catedrático de Derecho Administrativo y presidente de Ariño y Asociados, Abogados, y Myriam García, abogada del mismo despacho.
El tercer paso de la reforma se completó en 1998 con la Ley y Decreto Ciampi. Esta norma obligó a las fundaciones a reducir la participación mayoritaria en sus bancos en cuatro años. El objetivo era que las fundaciones renunciaran a la gestión de los bancos. Todo se realizó ante la gran desconfianza existente hacia los órganos de gobierno de las cajas, muy politizados. Pero las medidas no han tenido el resultado deseado.
Según Gaspar Ariño y Myriam García, "las fundaciones están librando su batalla para seguir influyendo en los bancos y todavía tienen participaciones de control en algunos bancos originarios, por lo que la privatización de la banca italiana es bastante menor de lo que se suele decir".
Hace solo dos años, de las 88 fundaciones existentes, 18 no tenían participaciones en bancos y 55 solo conservan un peso minoritario. Pero lo que ha sucedido es que las fundaciones se han ido asociando y su participación conjunta en un banco han permitido que mantengan el control de un banco, caso de Unicredit, la principal entidad de Italia.
La participación de las fundaciones en Unicredit se eleva al 11% a través del que controlan un tercio del consejo. Esta participación les permitió en 2010 presionar contra el entonces consejero delegado, Alessandro Profumo. Importantes políticos italianos se unieron a esta presión, y el directivo dimitió, pese a haber colocado a Unicredit como uno de los mayores bancos de Europa.
Y el crédito a las pymes y familias no llega
Las principales cajas de ahorros españolas -La Caixa, Kutxabank, Ibercaja y Unicaja- consideran que si venden parte de sus bancos para perder la mayoría sufrirían importantes minusvalías, ya que ahora los inversores no están interesados en apostar por el sector bancario español. Pero el sector también se queja de que, como se ha demostrado en Italia, la creación de grandes bancos y la eliminación de la banca local no ha conseguido que el crédito fluya hacia una parte fundamental del tejido productivo, las pymes y las familias.
La experiencia italiana demuestra, argumentan expertos, que la banca local sigue una política crediticia más vinculada a las pequeñas empresas y comercios, a los que les es muy difícil acceder a créditos de la gran banca. Además, la obra social se ha diluido, lo que las cajas españolas también quieren evitar.

viernes, 3 de agosto de 2012

Cajas de ahorros de España

Las cajas de ahorrosespañolas son entidades de crédito plenas, con libertad para realizar operaciones financieras al igual que el resto de las entidades financieras que integran el sistema financiero español. Tienen finalidad social y no pueden generar beneficios, pero actúan con criterios puros de mercado.
Están constituidas como fundaciones de naturaleza privada sin ánimo de lucro, es decir, ni poseen accionistas ni pueden repartir dividendos. Están reguladas por el Real Decreto Ley 11/2010.1
En general, están especializadas en la canalización del ahorro popular y en la financiación de las familias y de las pequeñas y medianas empresas. Tienen una fuerte raíz local, con una densa red de oficinas de implantación fundamentalmente regional, aunque algunas de las cajas más importantes ya tienen presencia nacional e internacional relevante.
En la actualidad existen 34 cajas de ahorro, muchas de ellas resultado de la fusión de otras entidades más pequeñas. Estas se encuentran agrupadas en la Confederación Española de Cajas de Ahorros. Las principales entidades son: “la Caixa” y Caja Madrid.
Parte de los clientes de las cajas de ahorro se encuentran agrupados en distintas asociaciones de consumidores, como la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc Consumo), o la Asociación de Consumidores y Usuarios de Bancos, Cajas, Productos Financieros y de Seguros (Adicae).
A continuación mencionaremos un cuadro que muestra las Cajas de Ahorro de España:
Nombre comercialComunidad autónomaSedeAsociación dominanteEstado de reestructuración
UnicajaAndalucíaMálagaPSOEAbsorbió a Caja de Jaén. Negociando fusión con Caja España-Duero.
Colonya Caixa PollençaIslas BalearesPollensa
Sin cambios
la CaixaCataluñaBarcelonaCiUAbsorbió a Caixa Girona. Cesión a CaixaBank. Absorbió a Banca Cívica
CatalunyaCaixaBarcelonaPSCFusión de Caixa Catalunya, Caixa Manresay Caixa Tarragona. Intervenida. Proceso de adjudicación por el FROB.
Caixa OntinyentComunidad valencianaOntenientePPSin cambios.
NovaCaixaGaliciaGaliciaLa Coruña
Fusión de Caixa Galicia y Caixanova. Cesión a NCG Banco. Intervenido. Proceso de adjudicación por el FROB.
Caja MadridComunidad de MadridMadridPPSIP Bankia.
BBKPaís VascoBilbaoPartido Nacionalista VascoAbsorbió a Cajasur. SIP Kutxabank.
Han desaparecido recientemente las siguientes cajas de ahorros:
EntidadSedeMotivos
CajaSurCórdobaIntervención por el Banco de España. Vendida a BBK.
Caja de JaénJaénAbsorbida por Unicaja.
Caixa GironaGeronaAbsorbida por la Caixa.
Caixa CatalunyaBarcelonaFusión con Caixa Manresa y Caixa Tarragona.
Caixa TarragonaTarragonaFusión con Caixa Manresa y Caixa Catalunya.
Caixa ManresaManresaFusión con Caixa Catalunya y Caixa Tarragona.
Caja Castilla-La ManchaCuencaIntervención por el Banco de España. Vendida a CajAstur.
Caja de GuadalajaraGuadalajaraFusión con Cajasol. SI
Caixa ManlleuManlleuFusión con Caixa Sabadell y Caixa Terrasa.
Caixa SabadellSabadellFusión con Caixa Terrasa y Caixa Manlleu.
Caixa TerrasaTarrasaFusión con Caixa Sabadell y Caixa Manlleu.
Caixa GaliciaLa CoruñaFusión con Caixanova.
CaixanovaVigoFusión con Caixa Galicia.
Caja DueroSalamancaFusión con Caja España
Caja EspañaLeónFusión con Caja Duero.
Originalmente, las cajas de ahorro se constituyeron bajo la forma jurídica de fundaciones de naturaleza privada con finalidad social, a diferencia de los bancos que son sociedades anónimas cuyo ánimo principal es el lucro.
Las cajas de ahorro tienen un carácter fundacional y se rigen por la ley de sociedades limitadas y en sus consejos de administración se sientan, por tanto, representantes gubernamentales y locales, en una proporción que fija cada gobierno autonómico.